Un triatlón de larga distancia nos pone a prueba de diferentes formas, hay que tener en cuenta tanto las exigencias físicas como las psicológicas.
Normalmente un triatleta que se prepara para una prueba de larga distancia (medio Ironman o ironman), suele tener un plan de entrenamiento muy estructurado, el cual comienza varios meses antes de la prueba. Además, planificará su alimentación mediante unas pautas nutricionales adecuadas y adaptadas para la prueba y en muchas ocasiones personalizada.
¿Pero que ocurre con nuestra mente antes de la prueba?
Está científicamente demostrado que los aspectos psicológicos influyen notablemente en el rendimiento deportivo en general, en los deportes de resistencia y en particular en el triatlón, cualidades psicológicas como la autoconfianza, la motivación, el control emocional y la concentración son esenciales para un adecuado rendimiento y la consecución del objetivo final propuesto.
En mi opinión, además de planificar cualquier entrenamiento, es importante tener en cuenta también nuestra “línea base”, es decir, como nos encontramos psicológicamente antes de empezar con nuestro plan de entrenamiento, que tipo de personalidad tenemos, cuales son nuestras fortalezas previas y nuestras debilidades.
Se sabe por ejemplo, que las dimensiones psicológicas como el afecto positivo o negativo (no te preocupes que ahora te cuento lo que es) de los triatletas aficionados, tienen un rol privilegiado en su desempeño deportivo, influyen en su comportamiento y están vinculados con la motivación, el rendimiento, el estrés y las lesiones.
Así un atleta con un afecto positivo alto presentará un estado de alta energía y concentración y se involucrará de manera placentera con lo que está haciendo. Sin embargo, un atleta con un afecto positivo bajo presentará tristeza y apatía.
El afecto negativo se caracteriza por una dimensión general de malestar emocional que incluye miedo, angustia, culpa, ira, nerviosismo, etc.
Nuestro estado de ánimo mientras nos preparamos físicamente, puede influir, disminuir u obstaculizar nuestro rendimiento e incluso provocar el abandono del reto deportivo.
Un estilo de vida caracterizado por un nivel de estrés muy elevado, las obligaciones familiares y laborales, la percepción de no sentirse apoyado por su familia, habilidades de gestión y organización del tiempo deficientes, por ejemplo, pueden influir negativamente en la preparación física de los atletas.
He podido ver estos problemas en un triatleta, el cual he estado ayudando, estaba preparando un half triathlon pero a la vez, se encontraba en el último año del Grado en su carrera universitaria, tenía que preparar el TFG, realizar las prácticas, además trabajaba y tenía 2 hijos. Su esposa le apoyaba pero el tiempo para poder hacerlo todo escaseaba. Realmente era importante para él conseguir este reto y alcanzar ese sentimiento de auto-realización personal en este aspecto de su vida; sin embargo, el nivel de tensión acumulado por intentar llegar a todo, saboteaba constantemente sus planes de entrenamiento, no conseguía progresar, estaba mentalmente agotado. La gestión del tiempo y la organización han sido clave para mejorar su situación, así como la realización de un análisis consciente de los costes y de los beneficios de enfrentarse al reto que le permitió asumir el compromiso.
Los niveles de afecto positivo y negativo pueden influir en el grado de compromiso intrínseco del deportista y en la confianza en su capacidad para conseguir el reto propuesto entre otros.
Todos estos elementos deberían ser tenidos muy en cuenta por entrenadores y preparadores físicos para que los planes de entrenamiento con sus triatletas abarquen el uso de herramientas psicosociales y emocionales.
Es importante promover la evaluación previa de las características psicológicas de los atletas, para así poder aprovechar sus fortalezas y trabajar para mejorar sus habilidades mentales. En este sentido, un buen psicólogo deportivo podría ayudar tanto a los deportistas como a los entrenadores para sacar el máximo rendimiento a una adecuada planificación, englobando aspectos relacionados al deportista como persona, a su funcionamiento general y su ajuste emocional.
Referencias:
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